El 2025 dejó a Charles Aránguiz nuevamente instalado como un futbolista competitivo a nivel nacional e internacional. Tras dos temporadas con baja participación producto de lesiones musculares y problemas en el gemelo y el tobillo, el mediocampista registró 3.175 minutos, su mayor carga de juego en años recientes.
En el Campeonato Nacional, Aránguiz sumó 1.771 minutos en 22 partidos, siendo titular en 21 encuentros. Además, convirtió 5 goles y aportó 4 asistencias, cifras que lo posicionaron como uno de los jugadores más influyentes del equipo en la generación y finalización de juego.
En torneos continentales el protagonismo fue similar. En la Copa Libertadores disputó 432 minutos en cinco partidos, mientras que en la Copa Sudamericana alcanzó 641 minutos. A este total se agregan 251 minutos en Copa Chile y 80 minutos en la Supercopa, completando una temporada con actividad sostenida en todos los frentes.
El contraste con los años anteriores es evidente. Durante 2023, tras una lesión prolongada, solo llegó a los 1.700 minutos. En 2024, aún con interrupciones por molestias físicas, alcanzó cerca de 2.800. El salto de este año, superior al 15% respecto al periodo anterior, marca un retorno a niveles de exigencia similares a los de su mejor época internacional.
A pesar de algunos episodios menores de sobrecarga, especialmente en el tobillo y el tendón de Aquiles, las ausencias fueron breves y no afectaron de manera significativa su continuidad. Esa regularidad permitió incluso cumplir la cláusula de minutos estipulada en su contrato, la cual activó su renovación automática para la temporada 2026. Eso sí el jugador afirmó que su continuidad no está asegurada.
El rendimiento de Aránguiz no solo se explica por la cantidad de minutos, sino también por la consistencia. Su productividad ofensiva y su presencia constante en los partidos más relevantes evidencian una temporada en la que recuperó ritmo, influencia y estabilidad competitiva. A los 36 años, su capacidad para sostener una carga tan alta lo vuelve nuevamente una pieza estratégica en el esquema de Universidad de Chile y uno de los futbolistas más determinantes del campeonato.