Cuando Coquimbo Unido parecía quedarse sin aire, cuando el reloj se estiraba sin clemencia y la ilusión de alcanzar el récord parecía esfumarse, el fútbol volvió a escribir uno de esos capítulos que parecen demasiado soñados para ser verdad. En un estadio San Ramón repleto, el equipo de Esteban “Chino” González sostuvo la fe hasta el último suspiro y terminó celebrando una de las noches más importantes en su historia moderna.
El partido estuvo lejos de ser el mejor del campeón chileno. La primera mitad fue áspera, cerrada, sin claridad y con pocas opciones de gol. Deportes La Serena, sólido y paciente, abrió el marcador y mantuvo la ventaja bien entrada la segunda parte. Todo apuntaba a que no era la tarde del pirata, justo en la jornada que podía permitirles trepar hasta los 71 puntos e igualar el mítico registro del Ballet Azul.
Pero la temporada 2025 de Coquimbo se ha construido sobre golpes de guion: triunfos sobre la hora, definiciones dramáticas y una resiliencia pocas veces vista. A los 83 minutos apareció Cecilio Waterman, recién clasificado al Mundial 2026 con la selección de Panamá, para empujar el empate que reencendió al estadio. Fue una luz de esperanza que mutó rápidamente en epopeya.
En los descuentos, Francisco Salinas —que venía de disputar dos amistosos con la selección chilena en Rusia y que casi de casualidad terminó disponible para este choque— encontró el balón, el espacio y el destino. Marcó el 2-1 definitivo y desató una celebración que retumbó en la Cuarta Región. Con ese gol, Coquimbo no solo ganó el clásico: alcanzó las 16 victorias consecutivas y se convirtió, junto a la histórica Universidad de Chile del 63-64, en el equipo con la mayor racha ganadora de la Primera División.
La gesta adquiere tintes épicos por el contexto, por el rival y por el momento. Igualaron el récord justamente ante La Serena, su clásico de siempre, y ahora tienen la oportunidad de superarlo enfrentando a la propia Universidad de Chile en el Estadio Nacional. La cita, inevitablemente, está teñida de simbolismo: el campeón actual ante el campeón mítico, la racha viva contra la leyenda.
El Coquimbo de González será recordado como uno de los rendimientos más contundentes que ha exhibido un equipo en el fútbol chileno. Un campeón que no dio respiro, que ganó como visitante, que resolvió partidos imposibles y que convirtió cada fin de semana en una historia distinta. Demasiadas buenas noticias para un pueblo que, en 2025, vive un año que no debería —ni podría— olvidar jamás