Un posteo breve, sin nombres propios ni alusiones directas, terminó por reflejar una división profunda al interior del Team Chile. “¡Viva el deporte limpio, aunque signifique que me despierten a las 7 am en mi día de descanso!”, escribió Martina Weil en una historia de Instagram, acompañada de una imagen de un control antidopaje fuera de competencia.
El mensaje fue publicado pocos días después del nombramiento de Natalia Duco como ministra del Deporte y tras las críticas públicas de su padre, Gert Weil, al historial de dopaje de la ex lanzadora de la bala. Aunque la atleta no mencionó a Duco ni a la contingencia política, el contenido fue interpretado transversalmente como una señal de respaldo al deporte limpio y una postura ética en medio de la controversia.
La publicación de Weil encontró eco silencioso entre deportistas activos del alto rendimiento. Una atleta nacional, que pidió reserva de su identidad, resume así el sentir de ese sector: “Pucha, me hace ruido que alguien sancionado esté a cargo de cómo funciona el deporte. O al menos que sea su cara visible”. Una incomodidad que, según distintas fuentes, se repite en conversaciones privadas dentro del Team Chile.
Esa visión contrasta con los respaldos públicos que ha recibido la nueva ministra desde figuras emblemáticas del deporte nacional. Kristel Köbrich escribió en redes sociales: “Nuevo trabajo – nuevos desafíos. Ministra Natalia”, acompañando el mensaje con emojis de celebración y apoyo explícito al nombramiento.
En la misma línea, Tomás González comentó: “Felicitaciones @nataliaduco!!! Lo harás increíble!!”, sumando aplausos y un corazón, mientras que Fernando González fue más escueto pero igualmente enfático: “Felicitaciones, mucho éxito”, un mensaje que rápidamente acumuló miles de interacciones.
Los apoyos públicos, sin embargo, no han logrado disipar las dudas internas. Para un grupo significativo de deportistas, el antecedente del dopaje —más allá de que la sanción haya sido cumplida— sigue siendo un factor determinante al evaluar la señal que entrega el Estado. “Hay gente contenta y gente que no. Está muy dividido”, reconoce otra voz del alto rendimiento.
Así, el posteo de Martina Weil terminó por cristalizar una fractura que ya existía. No hubo acusaciones directas ni consignas políticas, pero sí un mensaje claro y difícil de eludir: en el Team Chile, el debate sobre ética, símbolos y liderazgo deportivo sigue abierto y lejos de resolverse.