La cuenta regresiva para la final del Mundial 2026 entre Argentina y España sumó un inesperado protagonista: el humo de los incendios forestales que afectan a Canadá. Una espesa nube gris cubrió este jueves gran parte de Nueva York y Nueva Jersey, reduciendo la visibilidad y obligando a las autoridades a emitir alertas por contaminación atmosférica a solo tres días del partido más importante del torneo.
Más que las imágenes de un Manhattan prácticamente oculto tras la bruma, lo que hoy preocupa a la FIFA y a los organismos sanitarios es el Air Quality Index (AQI), el índice que mide la calidad del aire. Dependiendo de la concentración de partículas contaminantes, este indicador puede variar rápidamente según el comportamiento del viento y determinar si resulta seguro realizar actividad física de alta intensidad.
Durante la jornada del jueves, algunas estaciones de medición registraron niveles considerados "insalubres para grupos sensibles" e incluso "muy nocivos" en sectores de Nueva Jersey. Sin embargo, la FIFA no ha establecido públicamente cuál es el umbral exacto de contaminación que obligaría a postergar un encuentro, por lo que cualquier decisión dependería de las autoridades meteorológicas y sanitarias locales.
Los pronósticos, de todos modos, invitan al optimismo. Los servicios meteorológicos esperan lluvias intensas durante el sábado y el ingreso de un frente frío en la madrugada del domingo, fenómeno que debería limpiar buena parte del humo acumulado sobre la zona del MetLife Stadium antes del pitazo inicial. Por ahora, ni la FIFA ni los organizadores contemplan un aplazamiento de la final.
La principal preocupación apunta a la salud de los futbolistas. La doctora Courtney Howard, representante de la Global Climate and Health Alliance, advirtió que los deportistas de alto rendimiento no deberían entrenar al aire libre cuando la calidad del aire alcanza niveles peligrosos y recomendó utilizar instalaciones cerradas con aire filtrado mientras persista la contaminación. La evolución del humo seguirá siendo monitoreada prácticamente en tiempo real hasta el domingo.