Colo Colo cerrará el 2025 con la amarga certeza de haber protagonizado uno de los mercados de pases más fallidos de su historia reciente. Un año que comenzó con promesas de rigurosidad en la elección de refuerzos terminó con un equipo eliminado prematuramente de la Copa Libertadores, derrotado en la Supercopa ante la U y prácticamente condenado a quedar fuera de todas las competiciones internacionales en 2026.
La directiva de Blanco y Negro, encabezada por Aníbal Mosa, justificó en enero la demora en las contrataciones asegurando que buscaban minimizar el margen de error. La planificación establecía prioridades claras: un centrodelantero de jerarquía, un volante creativo y un defensor de nivel. Sin embargo, los elegidos no solo no cumplieron las expectativas, sino que arrastraron al equipo a una temporada marcada por la frustración y el desencanto.
La inversión más costosa fue también la más dolorosa. Salomón Rodríguez, adquirido en 2,5 millones de dólares —la compra más alta en la historia del club— terminó convertido en el símbolo del desastre. El uruguayo apenas anotó dos goles en Copa Chile, quedando en blanco en el torneo nacional y en la Libertadores. Con problemas físicos y un rendimiento paupérrimo, terminó marginado de las citaciones. El costo/beneficio de su fichaje llevó a que se le catalogara como “el peor fichaje de Colo Colo de todos los tiempos”. Anoche frente a Limache no entró a sumar minutos, reflejando que para Fernando Ortiz el delantero no está en lo planes.
En defensa, Sebastián Vegas ofreció una postal perfecta del fracaso en partidos de peso. Tras un debut alentador en Copa Chile, su rendimiento se desplomó en la Supercopa frente a Universidad de Chile, donde una expulsión temprana condicionó la derrota 0-3. El jugador que debía dar jerarquía terminó encarnando la falta de fiabilidad del plantel en instancias decisivas. Ayer ante los limachinos volvió a ser expulsados en su retorno a la titularidad. Un pésimo año para el llegado de Monterrey.
El caso de Tomás Alarcón fue diferente, pero igual de frustrante. Llegó fuera de ritmo, tras meses sin competencia en España, y pasó gran parte de la temporada en “puesta a punto”. Su aporte fue casi inexistente, reflejando un error de gestión al contratar un jugador sin condiciones inmediatas para competir. El ex O'higgins tiene apenas un 19% de minutos jugados en el torneo local.
Víctor Felipe Méndez sí fue titular contra Limache, sin tener un mal partido. Se afirmó como titular en algunos partidos clave, pero para un seleccionado nacional que viene de Europa la vara es más alta. 27 partidos jugados en el año, pero con apenas el 36% de los posibles minutos jugados en el torneo nacional. Más suplente que estelar en otro nombre que no estuvo a la altura.
Claudio Aquino es quizás el que mejor anduvo, pero también estuvo lejísimos del cartel con el que llegó desde Argentina. 6 goles y 4 asistencias es la suma conseguida por el volante en este 2025. Demasiado poco para el segundo mejor pagado del plantel.
El resultado global es lapidario. La directiva prometió soluciones y terminó perpetuando las mismas falencias: falta de un “9” confiable, ausencia de un creador de juego y fragilidad defensiva. A las puertas de su Centenario, Colo Colo encara el 2026 con las mismas necesidades que hace un año y sin copas internacionales en el horizonte. El fracaso de los refuerzos albos no es solo deportivo: es un fracaso estratégico, financiero y de gestión. Y quedará marcado como una de las páginas más negras en la historia reciente del club