La confirmación de Brayan Cortés como nuevo arquero de Argentinos Juniors volvió a poner en primer plano el creciente interés del fútbol argentino por los jugadores chilenos. El traspaso del ex Colo Colo no es un hecho aislado: es la continuidad de un fenómeno que tuvo pleno desarrollo durante 2025 y que amenaza con profundizarse en este mercado de pases.
Durante la última temporada, 19 futbolistas chilenos tuvieron participación en la Liga Profesional de Fútbol. Entre ellos, el nombre más destacado fue el de Felipe Loyola, quien se consolidó como titular indiscutido y uno de los goleadores de Independiente. A su vez, Carlos Palacios fue una pieza recurrente en Boca Juniors, mientras que Leonardo Gil mantuvo continuidad en Huracán como volante central.
La nómina también incluyó a Paulo Díaz en River Plate, quien vivió una temporada compleja marcada por la irregularidad y la pérdida de protagonismo, además de otros chilenos con presencia variable en el torneo, repartidos entre clubes del interior y de Buenos Aires. La constante fue clara: Chile volvió a ser un mercado abastecedor relevante para Argentina.
En ese contexto se explica la apuesta por Brayan Cortés, arquero de experiencia internacional, con pasado en copas continentales y roce competitivo. Argentinos Juniors vio en él una oportunidad concreta para reforzar un puesto sensible sin asumir un riesgo económico elevado, una lógica que se repite en varios clubes del torneo.
El interés no se agota en el arco. En este mismo mercado apareció con fuerza el nombre de Matías Sepúlveda, volante de Universidad de Chile, por quien Lanús manifestó abiertamente su intención de negociar. El “Tucu”, uno de los jugadores más regulares de la U en 2025, se transformó en objetivo concreto, confirmando que la búsqueda argentina apunta a futbolistas ya probados en la elite local chilena.
Este fenómeno, sin embargo, no responde únicamente a un mayor brillo competitivo de la liga argentina, sino también a un factor estructural determinante: la Primera División con 30 equipos, resultado de decisiones dirigenciales impulsadas por Claudio Tapia. Más clubes implican más planteles, más rotación y una necesidad permanente de cubrir cupos, lo que amplió el margen para incorporar extranjeros funcionales y de costo controlado.
Así, el fútbol argentino se refuerza con chilenos no solo por talento, sino por contexto. Cortés ya está confirmado, Sepúlveda aparece en carpeta y la lista de 2025 deja una señal inequívoca: en una liga sobredimensionada, el jugador chileno sigue siendo una solución inmediata y confiable.