El mercado de fichajes suele entregar historias difíciles de imaginar y Maximiliano Gutiérrez terminó convertido en protagonista de una de ellas. Cuando su llegada al Dynamo Moscú parecía haberse enfriado definitivamente, un escándalo ocurrido a miles de kilómetros de Avellaneda volvió a abrirle las puertas al atacante chileno.
El cuadro ruso había negociado durante varias semanas por Gutiérrez. Sin embargo, cuando parecía que podía concretarse su salida de Independiente, Dynamo cambió de dirección y avanzó por Gonzalo Plata, atacante ecuatoriano de Flamengo. El acuerdo con el conjunto brasileño rondaba los 12 millones de euros y el jugador incluso viajó a Moscú, posó con los colores de su nuevo equipo y llegó a ser anunciado.
Entonces comenzó el lío. Dynamo decidió cancelar la operación argumentando que Plata no había superado satisfactoriamente los exámenes médicos. Prácticamente en paralelo ocurrió algo parecido con Matheus Martins, jugador de Botafogo por quien los rusos también habían avanzado. Dos negociaciones con clubes brasileños se derrumbaron sobre la hora.
Flamengo explotó. El club carioca emitió un duro comunicado asegurando que Plata estaba completamente habilitado para competir al máximo nivel y calificó el comportamiento del Dynamo Moscú como una muestra de "amateurismo e irresponsabilidad". Además, anunció que buscará las reparaciones correspondientes por lo que considera una desvalorización del futbolista y de la propia institución.
Y ahí reapareció Maximiliano Gutiérrez. Con Plata fuera de la operación, Dynamo necesitaba nuevamente un atacante y retomó las conversaciones por el chileno. La negociación que días antes parecía prácticamente descartada volvió a tomar velocidad hasta alcanzar un acuerdo con Independiente por 7 millones de euros. El delantero de 22 años deja Argentina después de apenas 17 partidos, en los que convirtió cuatro goles y entregó dos asistencias.
La operación también significa un negocio importante para Victoriano Cerda, dueño de su pase. Independiente posee solamente el 50% de los derechos económicos de Gutiérrez, mientras la otra mitad permanece en manos del cuadro acerero. Además, el Rojo mantiene una deuda cercana a los dos millones de dólares con VC por la llegada del futbolista a Avellaneda.
Así, una transferencia que parecía caída terminó reviviendo por una verdadera carambola del mercado. Dynamo dejó a Gutiérrez en espera, apostó por Gonzalo Plata, llevó al ecuatoriano hasta Rusia, lo rechazó en la revisión médica, desató la furia de Flamengo y terminó regresando por el chileno. Maxi Gutiérrez encontró finalmente su puerta de entrada al fútbol europeo. Una que, curiosamente, tuvo que cerrársele primero a otro sudamericano para volver a abrirse para él.