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Por Rodrigo Vargas Olguín · 1 min
Los nuevos dueños del histórico recinto, Banorte, no avisaron a la FIFA que los palcos tenían dueños y deberán indemnizarlos en 64,2 millones de dólares. Para compensar las pérdidas armaron paquetes premium carísimos

El camino rumbo al Mundial 2026 ya provocó una de las controversias financieras más grandes alrededor de las sedes mexicanas. El ahora llamado Estadio Banorte, anteriormente Estadio Azteca, deberá desembolsar alrededor de 62.4 millones de dólares —más de mil 87 millones de pesos— para resolver el conflicto relacionado con los históricos propietarios de palcos y plateas del inmueble, luego de que presuntamente no se informara a la FIFA sobre los contratos vigentes de uso por 99 años.
La polémica escaló después de revelarse que Grupo Ollamani, empresa propietaria del recinto mundialista, tuvo que negociar una solución urgente para evitar riesgos sobre la sede de la Copa del Mundo. El problema gira alrededor de los contratos históricos de palcos y plateas vendidos décadas atrás con derechos de uso por 99 años.
De acuerdo con Roberto Ruano, secretario general de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas (AMTPP), la administración del estadio no habría informado inicialmente a la FIFA sobre la existencia de estos acuerdos privados.
La situación era delicada porque el organismo rector exige sedes completamente liberadas de compromisos comerciales externos durante la Copa del Mundo, bajo el concepto de “estadio limpio”. Es decir, la FIFA busca controlar totalmente: accesos, publicidad, consumo, hospitalidad,y operación comercial dentro de los inmuebles mundialistas. Si los contratos de los propietarios de los palcos hubieran sido considerados incompatibles desde el inicio, México corría el riesgo de enfrentar complicaciones sobre el uso del Azteca.
Para evitar un choque legal mayor y mantener intactos los acuerdos rumbo al Mundial 2026, Grupo Ollamani aceptó asumir el costo económico de garantizar el acceso de los propietarios originales durante los partidos mundialistas.
El convenio contempla el pago de: 62.4 millones de dólares, con liquidaciones programadas a partir de mayo de este año. La cifra se convirtió inmediatamente en uno de los costos extra más altos asociados a la organización del Mundial en México.
La empresa dueña del estadio ya diseñó una estrategia para intentar recuperar parte del dinero desembolsado. El plan contempla vender paquetes de hospitalidad premium durante la Copa del Mundo con precios que generaron fuerte polémica entre aficionados y propietarios de palcos.
Según reportes difundidos tras el informe financiero: los paquetes básicos rondarían los 11.209 dólares, mientras que las versiones premium alcanzarían hasta los 16 mil dólares por partido. Estas experiencias incluirían: alimentos, bebidas, hospitalidad exclusiva, y zonas preferenciales. La medida desató molestia entre los dueños de palcos, quienes consideran que la administración intenta trasladar el costo del conflicto a aficionados y consumidores.
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