La discusión por el futuro de Lucas Assadi sumó este fin de semana un capítulo inesperado y polémico. En medio de versiones que apuntaban a un supuesto interés desde Brasil y a cifras millonarias por el mediocampista de Universidad de Chile, el director de Azul Azul, Aldo Marín, reaccionó públicamente en redes sociales con un mensaje que fue calificado como grosero y fuera de tono.
Todo comenzó tras una publicación del periodista brasileño Erê Gomes, quien aseguró que se habría puesto sobre la mesa una oferta de 4 millones de dólares por el jugador. La respuesta de Marín no fue institucional ni aclaratoria, sino derechamente ofensiva: “Chupeta para você”, escribió en X, generando una ola inmediata de críticas por el lenguaje empleado y por el hecho de que proviniera de un directivo del club.
El episodio no solo escaló en redes sociales, sino que volvió a instalar el debate sobre el perfil público de algunos integrantes del directorio de Azul Azul, particularmente el de Marín, quien desde su nombramiento en 2025 ha sido objeto de cuestionamientos internos y externos. Su cercanía con Victoriano Cerda, uno de los nombres fuertes en la estructura de poder de la concesionaria, ha sido vista por distintos sectores del entorno azul como una señal de alineamiento político más que de idoneidad dirigencial.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, esta no es la primera vez que Marín queda en el centro de una polémica por su comportamiento en redes sociales. En otras oportunidades ya había generado ruido por comentarios públicos que fueron considerados impropios de un dirigente que representa institucionalmente a uno de los clubes más grandes del país.
Mientras tanto, el futuro de Assadi sigue siendo un tema sensible para la U, que busca definir si apuesta por su consolidación deportiva o por una eventual transferencia que alivie las arcas del club. Sin embargo, el foco terminó desviándose hacia una controversia que expone una vez más los problemas de comunicación, forma y gobernanza que arrastra Azul Azul.
En un momento donde el club necesita señales de orden y estabilidad, la salida de libreto de uno de sus directores vuelve a dejar en evidencia que, más allá de los rumores de mercado, el principal ruido sigue viniendo desde dentro.