Baños insalubres, caos en las salidas, ceremonia inaugural organizada a ultima hora, entradas fantasmas, obras a medio terminar, son algunos de los graves problemas que muestra el torneo que lleva apenas cinco días en marcha

En otra época se celebraba la capacidad organizativa de los dirigentes chilenos. Que con nada hacían todo. Y no sólo me refiero al Mundial de 1962, también el Juvenil de 1987 y la Copa América de 1991 tuvieron grandes elogios por la excelente gestión de estos eventos, pese a la pobreza de recursos que había entonces. Hoy, con fondos infinitamente superiores, se dio vuelta la moneda: hay dinero, pero no cabeza y, parece, que tampoco probidad.
El Mundial Sub 20 se inauguró apenas el sábado 27 en nuestro país ya muestra varias grietas, algunas, a nivel de corrupción. El mismo día de la apertura, la ceremonia pareció muy débil e improvisada para los espectadores que llegaron al Estadio Nacional. Fue un acto desordenado que se armó a última hora según denunció el portal The Clinic. La licitación la hizo el IND un mes antes del comienzo del torneo, con 170 millones de presupuesto, pero fue revocada porque no había oferentes que cumplieran las bases. Se lanzó una nueva "licitación express" el 1 de septiembre y se adjudicó el 26 del mismo mes. Apenas un día antes del Mundial y se la llevó América Creativa entre cinco oferentes. Con ese plazo mínimo, no hubo tiempo de armar nada sofisticado y quedó como quedó: revista de gimnasia escolar con un par de cantantes populares.
Más grave es el problema de los baños. El estado de Chile gastó trece mil millones de pesos en la remodelación de los estadios, pero el Nacional y el Elías Figueroa han tenido graves problemas: insalubres, con las llaves de agua trabadas, escusados tapados o clausurados, el piso inundado... En la zonas de Galería y Andes del Nacional cualquier observador con un poco de cancha en su vida se dio cuenta que hay zonas donde no se arregló nada o apenas se hicieron obras estéticas. El anillo interno fuera de Marquesina podría usarse para una película sobre Colo Colo 1973 o el Ballet Azul y no necesitaría dirección de arte, está igual que hace cincuenta años pese a las cuatro remodelaciones que ha sufrido el recinto desde el año 2000.
En Valparaíso también el asunto es complicado, porque al problema de los baños se suman rejas rotas y la sensación que, salvo la cancha y el sector preferencial, el estadio no sufrió grandes mejoras. Cabe señalar que el Elías Figueroa estuvo cerrado casi diez meses, por lo que no se explica lo superficial de las remodelaciones. Tanto en su caso como en el Nacional, amerita una investigación de la Contraloría por estas obras licitadas por el IND.
Hay más cosas insólitas que por el momento no han hecho demasiado ruido. El lunes, durante la jornada del Grupo E con los duelos de Noruega vs Nigeria y Colombia vs Arabia Saudita en el Fiscal de Talca, la tribuna preferencial lucía casi vacía. El tema es que en la página web de la ticketera aparecía ese sector con el rótulo "agotado" ¿Qué pasó? ¿La gene compró y no fue? No tiene explicación. El tiro de cámara de la transmisión evitó enfocar esa tribuna.
Finalmente, y esto no tiene explicación, a la salida del partido entre Japón y Chile hubo un gran caos frente a la estatuta del "Pilucho". Las rejas y la pobre organización, hicieron que la gente se apelotonara peligrosamente, quedando la multitud compacta detenida por más de veinte minutos. Hablamos de público familiar, con niños, no de barrasbravas con capuchas y fuegos artificiales que obliguen a ese nivel de severidad. Un desorden completo.