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Tras la investigación realizada por la Contraloría General de la República sobre el desvío ilegal de más de $365 millones de pesos de fondos municipales entre 2024 y 2025 para financiar la operación del plantel profesional, saltó de inmediato el recuerdo de otro caso similar, el de Deportes Pintana en el año 2013 en adelante. El equipo formado en la zona sur de la capital también comenzó a recibir dineros municipales desviados del área de educación para cubrir los gastos en su participación y bajo la administración de Jaime Pavez. En esa ocasión la situación irregular alertó al IND ya que surgieron también otros casos dudosos como el de Mejillones, Quilicura y Malleco con su eventual acrcamiento económico con sus respectivos municipios.
El tema de Brujas reflota un hecho que resulta grave, primero por la falta de fiscalización aparente al interior del municipio y los concejales que no enviaron al precer ningún oficio a los organimos fiscalizadores superiores en esta instancia, también del mismo club que sabiendo las normas de funcionamiento de una S.A se expuso a una situación dolosa. Por cierto también del propio IND el gestor fiscalizador más importante en este tema, tal como consta en el artículo SEXAGÉSIMO CUARTO: “La fiscalización y supervigilancia de la sociedad en lo referente a su incorporación, permanencia y eliminación del Registro de Organizaciones Deportivas Profesionales, corresponderá al Instituto Nacional de Deportes o Chile Deportes”.
Todo indica entonces que entre los años 2024 y 25 no supervisó ni se percató de todas estas deficiencias encontradas por la Contraloría General de la República y por cierto también de la propia ANFP, que al final resulta un fiscalizador menor, pero no menos importante, considerando la serie de otras acusaciones y fiscalizaciones que aparecen ínfimas ante este hecho y que cada año pone en cuestionamiento a los clubes por pagos de IVA, atraso en remuneraciones o cotizaciones u otros temas y donde se proponen condenas draconianas.
Claramente en Quilín reflejan una vez más el desprecio absoluto y la poca importancia que el ente mayor del fútbol le da a una división que se desenvuelve en constante irregularidad y que debe rascarse con sus propias uñas o recurrir a situaciones que al final no hacen más que ratificar que mantener una división ficticia sólo es la tentación permanente para que algunos clubes puedan recurrir a instancias al borde de la ilegalidad o derechamente cometer un fraude para mantenerse en la categoría.
Hoy el cuadro de Salamanca señala tener la defensa para ir en contra de la disolución de su S.A y para lo cual cuenta con 60 días de acuerdo al informe de la CGR.