En 2024 fue titular en los equipos de Gustavo Álvarez y muchas veces fue una solución para la Universidad de Chile. Era uno de los fijos en las nóminas de Nicolás Córdova y hoy está borrado de toda citación.

El 2024 fue el año en que Ignacio Vásquez irrumpió con fuerza en el fútbol chileno. El joven mediocampista ofensivo, surgido de Cobresal y fichado por Universidad de Chile, pasó de ser una promesa en formación a una realidad visible. Su debut con la U el 28 de junio de 2024 y, sobre todo, su doblete ante San Antonio Unido en Copa Chile marcaron el inicio de un relato esperanzador.
Aquel día, Vásquez jugó “como en el barrio”, tal como le pidió su técnico Gustavo Álvarez, y deslumbró con la audacia que caracteriza a los talentos naturales. En la temporada sumó 270 minutos en diez partidos de Primera División y se consolidó como habitual en los microciclos de la Roja Sub-20, donde Nicolás Córdova lo consideraba parte del núcleo principal rumbo al Mundial de Chile 2025.
Sin embargo, el impulso de su carrera sufrió un quiebre irreversible el 14 de julio de 2024. En un duelo ante Everton, una dura entrada de Lautaro Pastrán lo dejó lesionado y fuera de las canchas por semanas. La imagen del joven saliendo entre lágrimas simbolizó el golpe más duro de su incipiente trayectoria.
“Esta fue mi primera lesión grave. Un día me dolía y al otro no, y eso no me dejó sacar el 100%”, reconoció meses después. Aquella inestabilidad física derivó en pérdida de confianza, tanto propia como del cuerpo técnico azul. Lo que parecía una pausa breve se transformó en un largo retroceso competitivo, justo cuando más necesitaba consolidarse.
La temporada 2025, llamada a ser la de su consagración, terminó evidenciando su declive. Vásquez apenas sumó 74 minutos en liga y dos partidos en Copa Chile —donde marcó un gol—, muy lejos del protagonismo que mostraba un año antes. El técnico Álvarez, enfrentado a la presión del torneo local y la Copa Libertadores, optó por jugadores con mayor continuidad.
Esa escasez de rodaje terminó costándole su lugar en el Mundial Sub-20. Como señaló un informe de Bolavip, “la nula participación en el primer equipo de la U fue el detonante para su marginación”. Las estadísticas son elocuentes: mientras Vásquez acumulaba apenas 205 minutos en 2025, rivales directos como Rodrigo Godoy o Emiliano Ramos superaban los 1.000. Incluso suplentes de otros clubes mantenían ritmos de juego tres veces superiores. Uno de los nombres que prometieron y que hoy no aparecen en la difícil nueva cara de La Roja.