Si bien durante el Siglo XIX y comienzos del XX, en la prehistoria del fútbol, se registraron decenas de fatalidades en los campos de juego de Inglaterra y Escocia, la informalidad de estos partidos y casi prehistórica forma de tratar médicamente a los lesionados hace que el registro sea muy complejo. Más de 50 jugadores figuran en el registro, aunque es muy complicado señalar las causas exactas debido, como ya está establecido, que los diagnósticos y los tratamientos era rudimentarios y poco efectivos. Hay muertes por tétanos luego de pisar un clavo suelto en la cancha, neumonía, por caída de un muro, septicemia, por ataques cardíacos tras la celebración de un gol pero también por patadas y zancadillas violentas.
Hay un caso extrañísimo como el del arquero uruguayo Roberto Chery (23) quien enfrentó a Chile en el Sudamericano de Río de Janeiro de 1919. Durante el duelo jugado en el Estadio das Laranjeiras sintió un desgarro interno pero siguió jugando pese al dolor. Moriría trece días más tarde en una clínica brasileña.
El año de 1927 fue especialmente fatídico: Jean Le Biodois arquero del Stade Olympique de l'Est y titular de Francia en los Juegos de Amberes 1920 en la última fecha de la temporada de la Ligue Île-de-France, recibió una violenta patada en la carótida por parte de Aron Pollitz, del US Suisse Paris, a consecuencia de lo cual falleció en los vestuarios. Pocos días después el belga Albert Van Coile del Cercle Brujas falleció a causa de una perforación intestinal tras una colisión con un adversario el día anterior.
Hasta que llegamos al tristemente histórico 3 de mayo de 1927 cuando Colo Colo enfrenta a Valladolid en un partido amistoso de la gira por España. David Arellano, capitán y fundador del cuadro albo, fallece de peritonitis tras recibir un golpe de un jugador rival durante el partido. Poco después del incidente, fue trasladado a una clínica cercana, donde finalmente muere.
Desde el fallecimiento de David Arellano hasta el de anoche de Jesús de Miguel los registros tienen más de 120 futbolistas fallecidos en el campo o post partido por diversas causas. Hay más de una decena de brasileños y media docena de jugadores peruanos que han dejado la vida en el campo. Dos casos separados por muchos años nos tocan a nosotros. El primero es Issac Angulo de Alianza Lima quien falleció jugando un amistoso en Antofagasta en 1946 contra trabajadores de las oficinas salitreras. Se desplomó en el duro campo de tierra y no hubo un diagnóstico claro: tal vez fue un problema cardíaco.
Aquí saltamos al 2014 con la muerte de Carlos Barra de Deportes Maipo Quilicura, entonces en la Segunda Profesional, quien se desplomó tras sufrir un paro cardíaco a los 20 minutos de un partido amistoso contra Palestino en el estadio Municipal de La Cisterna y no pudo ser reanimado. Cuando llegó la ambulancia, Barra ya había fallecido.
El último fue Jesús de Miguel anoche en Tenerife tras el duelo contra Andorra. Sólo tristeza.