El 31 de octubre del 2017 se descorchaba campaña en la ANFP. La directiva encabezada por Sebastián Moreno había logrado un acuerdo con Chilevisión y la empresa española Mediapro por 120 millones de dólares para comercializar los derechos de televisión de la selección hasta el Mundial de Catar. Pese a que el equipo conducido por José Antonio Pizzi había quedado fuera de Rusia 2018 pocos días antes, se daba por hecho que al próximo Mundial Chile iba a clasificar, por lo que los medios volvieron a apostar de manera contundente por la etapa final dela Generación Dorada. El 2014 Mega se había quedado con los derechos por 104 millones de dólares y esta vez, pese a la dolorosa eliminación, se lograban 16 millones de dólares más.
Pero las cosas no salieron como se esperaban. La Generación Dorada no pudo hacer el tan anunciado "last dance" y quedó fuera de Catar 2022. En la ANFP, esta vez con la rocambolesca presidencia de Pablo Milad salió a vender los derechos del próximo ciclo de la selección que culminaban en el Mundial de Estados Unidos 2026 con expecativas moderadas. No le fue tan mal pese al desgaste y la nula renovación de figuras que exhibía Chile: otra vez Mediapro, esta vez en alianza con la empresa 1190, pusieron 75 millones de dólares sobre la mesa en el momento en que Quilín necesitaba con urgencia un alivio económico.
Pues bien, las cosas salieron aún peor: Chile no sólo quedó eliminado del Mundial de Estados Unidos, sino que fue último en la tabla sudamericana, concretando la peor actuación de la historia. Otra vez números rojos para la ANFP pero, al contrario de la anterior, la Generación Dorada estaba retirada del fútbol -Milad obligó a Gareca a nominar a Vidal- y no había un producto de calidad para seducir a los inversores.
En Quilín salieron a vender los derechos para el 2030 de forma desesperada provocando la sorpresa del entonces aliado Juan Tagle. Si la ANFP no concretaba la venta de los derechos de televisión en los primeros días de este 2026, cosa que ocurrió, tenía el serio riesgo de quedar sin caja en marzo. Así, a la rápida, se logró la alianza con la empresa argentina Lions Sports & Media que llevaba varios años operando en nuestro país y que había organizado los dos primeros duelos en la era Gareca contra Albania y Francia en marzo del 2024 (también fueron los gestores de los últimos amistosos jugados en noviembre pasado en Sochi frente a Perú y Rusia).
Lions prometió un adelanto importante, nueve millones de dólares, y comenzó a negociar con los canales chilenos. Las expectivas de Milad eran realistas, 22 millones de dólares de piso, y luego de un par de rondas, Mega se quedó con los derechos por 27 millones de dólares, superando por un millón a Canal 13 y dos a Chilevisión. El esquema indica que, además del adelanto de nueve millones, en Lions Sports y la Federación (la ANFP en realidad), se reparten por partes iguales los sponsors de la selección. En números duros: la selección hoy vale un 22,5% de lo que valía en 2017.