La adjudicación de los derechos de transmisión de la selección chilena, período 2026-2030, por parte de Mega trae aparejado un insospechado problema para cientos de miles de telespectadores e hinchas de la Roja. La empresa propiedad de la familia Heller, que se adjudicó estos derechos en apenas 27 millones de dólares, carece de señal por aire en decenas de ciudades y localidades rurales de Chile, por lo que el canal no se ve en estos lugares hace casi dos años. Ocurre que cuando hubo el paso de la señal analógica a digital, entre marzo y abril del 2024, Mega decidió renunciar a muchas concesiones, argumentando el complejo panorama económico de la televisión abierta.
Es así como los habitantes Melipilla, Osorno, Papudo, Cañete, Ancud, Traiguén, San Fernando, Lebu, Cabildo, Antuco, Castro o Puerto Octay, entre otras, deberán conectarse a la señal por internet del canal o usar plataformas de cable si quieren ver a la selección chilena los próximos cuatro años, debido a que no habrá señal por aire. El problema se agrava en localidades rurales donde el acceso a internet es muy inestable o nulo. Quedando la posibilidad de contratar la antena de Starlink con un costo de cientos de dólares.
Este detalle no fue previsto por la ANFP, menos por Lions Sports Media, la empresa que sub licenció los derechos, cuando vendieron la selección chilena. También es probable que Mega no haya compartido la información cuando hizo esta compra tan desprolija.