El nuevo rechazo a los estados financieros de Blanco y Negro volvió a sacudir la interna de Colo-Colo. Por tercera vez en el año, la gestión de Aníbal Mosa no logró el respaldo de los accionistas, lo que deja al empresario en una posición cada vez más debilitada dentro del directorio. La situación abre la puerta a una eventual intervención de la Comisión para el Mercado Financiero y obliga a convocar nuevas votaciones.
El conflicto no es nuevo. En abril y junio, los balances también fueron rechazados en medio de acusaciones cruzadas entre el bloque de Mosa y sus opositores, liderados por Leonidas Vial y Gabriel Ruiz-Tagle. Las críticas apuntan a supuestas irregularidades contables y falta de transparencia en la administración, mientras el actual presidente del directorio insiste en que se trata de maniobras políticas para desestabilizarlo.
La reiteración de estos rechazos evidencia una crisis institucional profunda en el club. Las tensiones entre los principales accionistas han paralizado decisiones clave y aumentado la incertidumbre sobre el futuro del proyecto deportivo.
Si el escenario se repite en las próximas instancias, la continuidad de Mosa al mando del directorio quedaría seriamente comprometida, abriendo un nuevo capítulo en la compleja disputa por el control de Colo-Colo.