Si el fútbol se midiera por métricas, Colo Colo mereció más. Pero Coquimbo Unido se aburrió de demostrar lo sólido y contundente que es, motivos que lo tienen al borde de coronarse por primera vez en el fútbol chileno. Ante un estadio repleto, o casi, los locales sacaron a relucir la copa que prácticamente aseguraron con una victoria por la mínima ante un cuadro albo que volvió a mostrar falencias en la definición.
Pero el inicio fue todo para los de Fernando Ortiz. Mauricio Isla y Erick Wimberg bien abiertos y profundos generaron varios dolores de cabeza para Coquimbo. Vicente Pizarro tuvo un mano a mano y Diego Sánchez se convirtió en figura en más de una oportunidad. No hubo contundencia y de poco empezó a desaparecer el fútbol.
La segunda mitad siguió con la misma tónica, antes que el balón parado vuelva a cambiar todo. Una falta infantil de Arturo Vidal, que perfectamente pudo ser expulsado por doble amarilla, a Matías Palavecino terminó costando caro: el 10 colocó un centro preciso para que a los 53' Bruno Cabrera primeriara a todos. Dicen que un equipo mal trabajado se ve en las pelotas paradas, por eso Coquimbo saca tantas ventajas de Colo Colo en ese aspecto.
Al fianal el libreto de siempre del Pirata. Jugando poco y trabando el partido en un pantano que Ortiz no supo resolver. Tres puntos claves, aunque el título prácticamente lo tienen en el bolsillo. Para los albos una derrota que remueve todo en la lucha por copas internacionales. 1-0 en un partido esperable, en el que Coquimbo se siente cada vez más campeón.