La segunda semifinal de la SuperCopa volvió a tener emociones fuertes. Coquimbo Unido derrotó por 3-2 a Limache en un partido lleno de vicisitudes, cobros polémicos y errores groseros. Pero, poco importa, porque a la larga y como fue la tendencia en 2025 la moneda siempre termina cayendo del lado de un Pirata que irá por su segundo título al hilo ante los Cruzados.
Apenas ocho minutos bastaron para que Coquimbo Unido vuelva a demostrar la importancia de la pelota parada. Esa herramienta que tanto le había servido en 2025 para lograr el título nacional volvió a ser su mejor aliada: centro perfecto de Juan Cornejo y Francisco Salinas conectó de cabeza para anotar el 1-0 tempranero.
Pero la lesión muscular de Manuel Fernández fue la primera señal de que la tarde sería complicada para el Barbón. Siete minutos después del reemplazo de uno de sus estandartes en defensa apareció el empate de Jean Meneses, aprovechando una serie de rebotes. Ya en la segunda mitad el reemplazante del charrúa, Matias Fracchia cometió un penal del porte del Sausalito con una imprudencia brutal (será demasiado importante la baja de Fernández en Coquimbo). Daniel Castro cambió por gol a los 57'.
Justo en el mejor momento de Limache y cuando poco pasaba en el terreno de juego un error brutal Matías Bórquez en un despeje terminó impactando en el cuerpo de Guido Vadalá que, sin quererlo, se estrenó oficialmente con gol en el Pirata. El partido caminaba directo a los tiros desde los 12 pasos, hasta que Mathias Riquelme cobró una infracción que el VAR determinó dentro del área: penal que el veterano Lucas Pratto cambió por gol a los 85'.
Tras cartón sólo impetú de un Limache que mostró pasajes de buen fútbol, pero no esa picardía de la temporada anterior con Luis Guerra y Popin Castro como referentes activos. Coquimbo, en su libreto de siempre aprovechó los regalos de su rival y encontrando los guantes del Mono Sánchez en los momentos claves para conseguir su decimosexto partido al hilo sin perder. Una racha que intentarán aumentar frente a Católica el domingo. Un equipo que, ahora con Hernán Caputto, mantiene un inexplicable aura.