Ligas ChilenasMalleco Unido el líder de la Tercera A en la ruina
Cuadro de Angol está a punto de subir a Segunda pero un problema con la Municipalidad tiene al club al borde del colapso financiero
Por La Hora de King Kong · 2 min de lectura
El campeonato tanto de Primera como de la B terminaron en cancha pero se viene todo el papeleo de finiquitos y pagos que a veces juega un rol más preponderante que en el mismo césped

Hace un tiempo que los torneos del fútbol chileno tienen un final parcial, es decir terminan en cancha pero siguen en los escritorios.
Los incumplimientos de la ley laboral por parte de algunos clubes, en materia de finiquitos y pago de cotizaciones previsionales han traído más de algún problema a varios equipos previo al inicio de una nueva temporada. Lo sabrán Santiago Morning, Melipilla, La Serena y Curicó por ejemplo, que se vieron expuestos a sanciones económicas, pérdidas de puntos o incluso algunos hasta de categoría.
Son tiempos de términos de contratos y desvinculaciones de jugadores, algo que no debería provocar mayores alteraciones al normal funcionamiento de una institución. Pero también viene el tiempo de rearmar planteles. Dos se van tres llegan o viceversa.
A partir del término de la temporada los clubes disponen de 10 días hábiles para entregar este finiquito y tener el pago a disposición de los jugadores. Un tema que el SIFUP marca un sostenido interés y siempre hace un llamado a sus agremiados a respetar la norma y no firmar ante eventuales irregularidades.
Se quiera o no el factor económico con la rebaja considerable de montos que recibirán todos los clubes, puede ser un factor para todo este ajuste de escritorio en un “campeonato de papel” que a veces resulta más dramático que el realizado en un campo deportivo.
Ligas ChilenasCuadro de Angol está a punto de subir a Segunda pero un problema con la Municipalidad tiene al club al borde del colapso financiero
Por La Hora de King Kong · 2 min de lectura
Ligas ChilenasPor Rodrigo Vargas Olguín · 1 min de lectura
Ligas ChilenasPor Rodrigo Vargas Olguín · 1 min de lectura