Colo Colo volvió a ganar, pero lo hizo dejando más dudas que certezas. El equipo de Fernando Ortiz superó 2-1 a Universidad de Concepción en el Ester Roa Rebolledo, en un partido que parecía encaminado con el penal de Maximiliano Romero a los 30 minutos, pero que terminó sufriendo más de la cuenta ante uno de los rivales más débiles del torneo.
El Cacique tuvo la ventaja durante buena parte del encuentro, aunque nunca logró transformar ese 1-0 en dominio real. La primera ocasión clara, de hecho, fue para Universidad de Concepción, cuando Cecilio Waterman quedó mano a mano tras un error defensivo y obligó a una gran intervención del debutante Gabriel Maureira. Colo Colo respondió con aproximaciones aisladas, más por empuje que por funcionamiento colectivo.
A los 30 minutos, Maximiliano Romero abrió la cuenta desde el punto penal tras una infracción de David Retamal. El gol parecía darle tranquilidad a los albos ante un Campanil que llegaba golpeado, con ocho tantos recibidos en sus últimos tres partidos, incluidas duras caídas ante Huachipato y Deportes Limache. Sin embargo, Colo Colo nunca jugó con la superioridad que sugería el contexto.
El equipo volvió a mostrar una preocupante falta de fútbol. Lautaro Pastrán estuvo desaparecido, Francisco Marchant apareció de manera intermitente y, salvo algunos pasajes de Álvaro Madrid y Víctor Felipe Méndez en la mitad, el resto dejó muchísimo que desear. La propuesta volvió a sostenerse en pelotazos, segundas jugadas y alguna chance encontrada, más que en una idea clara.
El castigo llegó a los 75 minutos. Osvaldo “Rocky” González se desmarcó cuando todos esperaban el centro del tiro de esquina al área y sacó una volea sin mirar para el 1-1. Un golazo que expuso la pasividad defensiva alba y castigó la mezquindad futbolística de un equipo que, con ventaja, pareció más preocupado de cuidar el resultado que de ir a buscar el partido.
En los minutos finales, Universidad de Concepción incluso pudo dar el golpe. Cecilio Waterman volvió a perdonar tras una nueva falla de la defensa, en una jornada especialmente baja de Joaquín Sosa, probablemente su partido más flojo desde que llegó a Colo Colo. El Cacique se veía contra las cuerdas y sin respuestas desde el juego.
Pero a los 92 minutos apareció Javier Correa. Tras un tiro de esquina, el delantero ganó de cabeza y marcó el 2-1 que salvó a Colo Colo de otro tropiezo. El gol tuvo además un valor simbólico para el atacante, que no convertía desde el 7 de febrero y que reapareció justo cuando el equipo más lo necesitaba.
El triunfo deja a Colo Colo con 21 puntos y en la cima del campeonato junto a Deportes Limache. Pero el resultado no alcanza para esconder el fondo: el equipo de Fernando Ortiz sigue sin fútbol, sigue dependiendo de arrebatos individuales y volvió a sufrir más de la cuenta ante un rival que llegaba profundamente golpeado. Esta vez lo salvó Correa. El problema es que, desde el juego, Colo Colo sigue sin encontrar respuestas.