Colo ColoArturo Vidal presiona para renovar: "Soy el mejor de Sudamérica"
Luego de derrotar a Audax por la Copa Chile el hoy líbero mandó un aviso para los dirigentes
Por La Hora de King Kong · 2 min de lectura
Colo Colo ya se mueve en el mercado y busca un arquero titular para 2025. En ese contexto asoma el nombre de Esteban Andrada, una señal inequívoca de que el arco dejó de ser una posición resuelta. La pregunta es por qué. La respuesta está en los números y en un año que terminó exponiendo el bajo estándar general del equipo.

La sola intención de Colo Colo de ir por un arquero de jerarquía no nace del capricho ni del mercado por el mercado. Nace de un diagnóstico interno: el arco no sostuvo al equipo en 2025 y, peor aún, terminó reflejando un funcionamiento colectivo deficiente de principio a fin. En ese escenario aparece Andrada, aun cuando su arribo asoma complejo, como síntoma de una necesidad real: el club ya no considera intocable la titularidad.
Los números de Fernando de Paul explican buena parte del debate. El arquero cerró el año con 28 partidos oficiales, 2.490 minutos, 9 porterías en cero y 34 goles recibidos. El promedio es contundente: 1,21 goles en contra por partido y una valla invicta cada 3,1 encuentros. Para un equipo que pretende competir por títulos, el margen es estrecho.
La Liga de Primera concentra el problema. En 22 partidos, De Paul recibió 27 goles y dejó su arco en cero solo 5 veces. Es decir, 0,23 porterías en cero por partido en el torneo que define campeonatos. El resto del calendario no logró compensar ese déficit: una valla invicta en Copa Libertadores (1 partido), tres en Copa Chile (4 partidos) y cero en la Supercopa, donde encajó 3 goles en 90 minutos. El promedio de rendimiento (6,95) habla de regularidad, pero no de jerarquía.
El punto más bajo del año llegó ante Universidad Católica. Aquella tarde, con responsabilidad directa en tres goles, el arco quedó expuesto y la confianza se quebró. No fue una mala jornada aislada: fue el partido que cambió la conversación y terminó de instalar la idea de que el puesto necesitaba algo más que corrección.
La comparación con el pasado inmediato profundiza el diagnóstico. En 2024, Brayan Cortés disputó 39 partidos, recibió 28 goles y sumó 17 porterías en cero. Su promedio fue de 0,72 goles en contra por partido, con una valla invicta cada 2,3 encuentros. Incluso con críticas por no ser decisivo en partidos grandes, el control del arco fue evidente. La diferencia es estructural: en menos partidos, De Paul recibió seis goles más y logró ocho porterías en cero menos.
Con todo, reducir el análisis al arquero sería un error. El arco no fue la posición más delicada de Colo Colo en 2025. Fue, más bien, otra demostración de lo bajo que estuvo el equipo en todas sus líneas. Defensa permeable, mediocampo sin control, ataque intermitente y un clima interno tenso dejaron al arquero constantemente expuesto. De Paul no fue salvador, pero tampoco el único responsable: fue coherente con el rendimiento colectivo.
Por eso la búsqueda de un nombre como Andrada no apunta solo a cambiar al que ataja. Apunta a elevar el estándar. Colo Colo entendió que el problema no se corrige con parches y que el arco, históricamente un refugio, dejó de serlo. El 2025 no se perdió solo ahí, pero el arco terminó contando la historia completa.
Colo ColoLuego de derrotar a Audax por la Copa Chile el hoy líbero mandó un aviso para los dirigentes
Por La Hora de King Kong · 2 min de lectura
Colo ColoPor La Hora de King Kong · 2 min de lectura
Colo ColoPor Rodrigo Vargas Olguín · 1 min de lectura