EL 26 de mayo de 2010 Chile enfrentó a Zambia en Calama preparando la Copa del Mundo de Sudáfrica. La goleada 3-0 de La Roja sobre los africanos no quedará marcada a fuego entre los fanáticos más allá de la recordada frase que Marcelo Bielsa, técnico de la selección, lanzó a Marco Estrada: ¿qué carajo te crees?
Esa misma pregunta se le podría hacer al hoy presidente de Azul Azul Michael Clark. Este miércoles, tras la victoria ante Everton para volver a meterse en la pelea del Chile 2, el mandamás del club fue abordado por los periodista con la salida de Gustavo Álvarez como el tema más candente. "Ustedes saben que la mayoría de las cosas malas que se dicen de la U suelen terminar siendo falsas, terminan siempre siendo mentiras", arrancó. Pero, embriagado por "su mejor momento" en la presidencia fue un paso más allá: "esas mentiras la hacen colegas suyos, algunos periodistas cuyas fuentes son el plato de las ensaladas del asado, es es su fuente".
Pícaro, otra vez, tal como cuando catalogó a la prensa de colocolina por estar orquestando un supuesto plan de desestabilización contra la gestión del actual entrenador azul. También había declarado que a los "señores Pablo Milad y Jorge Yungue no quieren que la U le vaya bien en torneos internacionales". Un volador de luces tras otro.
Demasiado humo para uno de los peores presidentes de la Universidad de Chile desde el arribo de la SA en 2008. Su compra a bajo precio de las cuotas del fondo controlador, las dudas sobre el origen de los recursos, la tardía OPA u obligación de compra a accionistas minoritarios y los roces con la Comisión para el Mercado Financiero instalaron un cuestionamiento inédito sobre la gobernanza de Azul Azul.
Pero fuera de esos escándalos gravísimos, también está lo deportivo. Llegó a mitad del 2021 y casi termina descendiendo a la B por segunda vez en la historia del club. En 2022 fue décimotercero, en 2023 noveno y en 2024 segundo. La Copa Chile de la temporada anterior y la Supercopa 2025 son sus dos títulos cosechados en sus casi 5 años de gestión. Poco para un club que no sale campeón del torneo local desde el lejano 2017, con la racha sin coronas más larga desde que volvió a primera división en el 1991.
En conclusión, demasiado poco para lanzar fuegos artificiales. Un perfil confrontacional que aplauden los hinchas de la Universidad de Chile, cada vez menos racionales y más pasionales. Clark leyó a la perfección cómo tocar la fibra del más fanático, ese que jura de guata que a la U la perjudican o que juegan contra todos. Un partido que en el gobierno de Azul Azul surfean demasiado cancheros, sin tener tanto para celebrar: en jerga futbolística aún no le ganan a nadie.