Foto: @LaRoja
Lo pasó mal Chile ante Uganda. Porque fue un equipo timorato, erróneo, pero principalmente superado ante la presión ugandesa. No era un misterio que físicamente el cuadro africano tenía sus credenciales expuestas y en los 32 grados del Aspire Zone lo hizo sentir.
Bogere, Torach y Okello tenían en alerta permanente a la defensa de la Roja, que sin embargo sólo fue superada en velocidad una vez, jugada que finalizó en gol, pero que el VAR se encargó de anular. El portero Villegas entregaba solidez en cada jugada detenida de los africanos.
En el primer tiempo no había por dónde, Chile no tuvo la pelota y el empate era un premio para lo realizado en cancha, pero antes del descanso, Bruno Torres va en búsqueda por arriba del único centro al área y en complicidad con una pésima salida del portero Waibi abre la cuenta de manera inesperada.
La selección debutante en mundiales salió a buscar el empate, a ratos el despliegue físico ante los nacionales era abrumador. Pero atrás Olguín, Torres y Daza estuvieron muy disciplinados y exigiendo el físico al límite.
A los 55’ Zidane Yáñez recibe un balón solo contra el mundo, se la pica al portero ugandés y el poste salva a los africanos.
Con la baja de temperatura en Catar, subió la intensidad de los dirigidos por Miranda, con Riquelme, Daza y Amaro Pérez que empezaron a complicar la zaga africana y a dar más protagonismo a la Roja a falta de 10 para el final. Uganda nunca decayó físicamente y en los descuentos aprovechó la única falla del portero Villegas y Derick Ssozi consiguió el empate tras un lanzamiento de esquina. Los eternos balones detenidos que nunca se pueden resolver.
A Chile le cayó como derrota el empate y deberá jugar toda su opción ante Canadá el día martes.