Chile volvió a ganar, esta vez a Perú en Sochi. Un triunfo que tuvo como su mejor noticia que fue con un jugador menos por un largo trecho del compromiso y no tuvo mayores inconvenientes para superar a un cuadro del Rimac demasiado bajo, con muy pocas variantes ofensivas y una demostración de que, al igual que La Roja, viven un pésimo momento futbolístico. Triunfo por 2-1 que servirá, seguramente, para tener aire en la ANFP y ratificar a Nicolás Córdova como entrenador de la selección adulta por un tiempo más.
La primera mitad arrancó con una clara chance para chile. Lucas Cepeda picó al espacio por la banda izquierda, pero su definición al bulto impactó en la humanidad del meta Pedro Gallese. Eso con cinco minutos en el marcador parecía abrir el partido, pero no: una siesta que duró cerca de 30 minutos y que dejó poquísimas emociones. A los 32’ un horror de Iván Román en complicidad de Marcelino Núñez movió las cosas: el central del Mineiro controló mal y no tuvo más opción que bajar a Alex Valera. Roja directa y penal cambiado por gol por el propio delantero peruano. Cuando la primera mitad expiraba Alexander Aravena quedó increíblemente sólo ante Gallese, pero el ex Universidad Católica desperdició la chance de anotar su primer gol con la selección.
En la segunda parte se vio una mejor versión del equipo de Córdova, que aprovechó la poca intensidad de su rival para agarrar la pelota a pesar del hombre menos con el que contaba en cancha. Darío Osorio se activó por la banda derecha aprovechando los espacios que por ahí dejaba la zaga bicolor. Justamente un córner de jugador del Mitdjylland y una serie de rebotes, dejó servido el balón para que Felipe Loyola empuje para marcar el 1-1. Paridad en el marcador que no hizo más que apagar a Perú y hacer crecer a La Roja. Siete minutos más tarde una carrera larguísima de Osorio tras un buen quite del zurdo terminó en el fondo de la red con una linda definición para colocar el 2-1.
Ahí quizás llegaron las mayores dudas para el equipo nacional. Perú incorporó habituales titulares que hicieron daño como Quevedo y Reyna. Varios desbordes terminaron en chances clarísimas del empate, pero encontraron las buenas manos de Lawrence Vigouroux o la impericia de los delanteros peruanos. Los últimos 10 minutos fueron una verdadera farra peruana: goles abajo del arco, malas decisiones y una demostración de la carencia técnica de un equipo tan en el hoyo como el chileno. Simplemente no pudieron.
Al final un triunfo por 2-1 que sirve, aunque en su justa medida. Osorio, Vigouroux, Suazo, Loyola y poco más, son los nombres que ratifican su cartel de titulares en un equipo con pocas variantes. Marcelino Núñez y Alexander Aravena, por ejemplo, volvieron a demostrar que su nivel está lejos de convencer cuando se calzan la camiseta chilena. Nicolás Córdova respira. Después de un traumático Mundial Sub 20, una mala experiencia en Catar con la sub 17 y los fuegos directos con los periodistas por su tono soberbio y extremadamente técnico, agarra un segundo aire. Por lo menos hasta marzo del 2026 (ojo que puede ser mucho más) seguirá al frente de la selección adulta. Por ahora sonríe, porque estará en el sitio donde siempre quiso.