Chile ganó, y en este momento eso pesa más que cualquier métrica. La selección dirigida por Nicolás Córdova inició su gira por Europa con un 2-0 sobre Rusia en Sochi, un triunfo que entrega algo de aire tras semanas de cuestionamientos, aunque el nivel exhibido volvió a encender alertas. La Roja no jugó bien, apostó casi exclusivamente al contragolpe y terminó refugiada en un bloque bajo que sobrevivió más por desorden rival que por solvencia propia. Pero se ganó.
Desde el primer minuto quedó claro el libreto: línea de cinco muy cerca del arco de Lawrence Vigouroux, repliegue intenso y cero intención de disputar la posesión. Rusia, aun sin ser una máquina, manejó la pelota con comodidad, hiló ataques constantes y jamás perdió la iniciativa. Aun así, careció de profundidad y claridad para traducir esa superioridad territorial en oportunidades reales.
Cuando el primer tiempo expiraba sin grandes sobresaltos, un error ruso cambió la historia. A los 37’, Gonzalo Tapia aprovechó una presión alta —quien forzó un mal despeje— y Javier Altamirano asistió de cabeza al delantero de Sao Paulo, que definió con frialdad para el 1-0 a los 36'. Fue la única gran jugada trabajada por Chile en toda la etapa.
La segunda mitad se jugó con el mismo libreto: Rusia dueño absoluto del balón, Chile agazapado esperando una falla. Los locales estrellaron un remate en el palo y rondaron el empate, pero volvieron a ceder ante sus propias desatenciones. Al 76’, una cadena de rebotes en el área terminó en los pies de Ben Brereton, que empujó el segundo tanto nacional en su regreso goleador, tal como lo había hecho ante Perú en La Florida en la última fecha FIFA. Así, con muy poco, el delantero del Derby County se consolida como la pieza más confiable del ataque chileno en un momento donde escasean las certezas.
La noticia es que Chile volvió a ganar, y eso nunca es menor. La preocupación es que jugó largos pasajes “de chico a grande”, cediendo metros, posesión e iniciativa de forma permanente. Por ahora, las estadísticas pasan a segundo plano: el resultado favoreció a La Roja, pero la actuación mantiene abiertas las interrogantes sobre el futuro inmediato del equipo. El martes, frente a Perú, Córdova tendrá una nueva prueba para intentar que el alivio no sea solo momentáneo.