Fue una historia repetida en el peor momento. Bolivia volvió a mostrar iniciativa, manejo del balón y protagonismo, pero otra vez careció de eficacia en las áreas y terminó cayendo 2-1 ante Irak en Monterrey, quedando fuera del Mundial 2026 en la final del repechaje intercontinental.
El equipo dirigido por Óscar Villegas llegaba con impulso tras la remontada ante Surinam en semifinales, donde había revertido un 0-1 para ganar 2-1 y meterse en la definición del último cupo mundialista . Incluso, había generado un ambiente favorable en México, con hinchas acompañando masivamente y un equipo que ya conocía el estadio y sus condiciones .
Pero el partido nuevamente comenzó cuesta arriba. Irak golpeó temprano con el gol de Ali Al-Hamadi a los 10 minutos, instalando dudas en una Bolivia que, pese al golpe, no renunció a su idea. La reacción llegó a los 38’, cuando Moisés Paniagua volvió a aparecer como figura para igualar el marcador y devolverle vida al conjunto sudamericano . El juvenil de 18 años demostró otra vez ser un valor interesantísimo para el futuro cercano.
A partir de ahí, el trámite se inclinó hacia Bolivia. Se adueñó del balón, empujó a su rival contra su campo y generó la sensación de estar más cerca del segundo. Sin embargo, esa superioridad territorial nunca se tradujo en contundencia, un problema que ya venía arrastrando incluso desde las Eliminatorias.
Y en este tipo de partidos, eso se paga. Irak, que había llegado con un desgaste menor tras tener más días de preparación, aprovechó su momento en el complemento: Aymen Hussein marcó el 2-1 a los 53 minutos, en una de las pocas ocasiones claras del equipo asiático .
El gol terminó siendo definitivo. Bolivia volvió a instalarse en campo rival, insistió hasta el final, pero chocó con sus propias limitaciones: falta de precisión en el último pase, poca claridad en la definición y una defensa rival que resistió sin grandes sobresaltos.
El contexto también marcó la diferencia. Irak llegó a este repechaje en medio de un escenario complejo, incluso con problemas logísticos en su preparación, pero logró sobreponerse para competir y ser efectivo cuando el partido lo exigió . Bolivia, en cambio, tuvo todo para dar el paso final, pero no logró sostenerlo en los momentos determinantes.
El pitazo final cerró una ilusión que llevaba más de tres décadas esperando. Bolivia no juega un Mundial desde 1994 y esta vez volvió a quedarse en la puerta. Dominó el partido, pero no el resultado. Y en el fútbol, esa diferencia es la que define quién viaja y quién se queda.