Marcelo Bielsa dio la cara. Lo hizo durante una hora y media, en una conferencia de prensa extensa, cargada de explicaciones, autocrítica y también defensa de su trabajo al mando de Uruguay. Tras la eliminación de la Celeste en la fase de grupos del Mundial 2026, el entrenador argentino enfrentó las preguntas más incómodas y abordó prácticamente todos los temas que marcaron el fracaso uruguayo: la decepción deportiva, las versiones de quiebre interno, las reuniones con los jugadores, el partido ante España, la salida de Federico Valverde y la situación de Fernando Muslera.
El técnico no esquivó el golpe. Desde el inicio asumió que la campaña estuvo muy por debajo de lo esperado y que el resultado final era imposible de justificar. "Creo que hemos decepcionado a los aficionados. Es una frustración muy grande, que era totalmente imprevisto que la posición nuestra fuera esa. Era difícil de imaginar y es una caída que nadie puede admitirla y soportarla", sostuvo Bielsa, marcando el tono de una comparecencia que tuvo más de rendición de cuentas que de simple conferencia.
La autocrítica fue directa. Bielsa no responsabilizó al entorno, ni a la AUF, ni al plantel. "No puedo justificar la posición que obtuvimos. Sintéticamente, la gestión que hice de los recursos con los que contaba, por la calidad de jugadores con la que contaba, no fue suficiente. Hicimos lo máximo, tanto yo como mis compañeros de trabajo y los jugadores, pero claramente no alcanzó", afirmó, reconociendo que el fracaso deportivo recaía principalmente sobre su conducción.
Uno de los puntos centrales fue el supuesto intento del plantel por modificar el planteamiento ante España, el partido que terminó sellando la eliminación uruguaya. Bielsa fue categórico y desmintió que los jugadores le hayan dicho cómo jugar. "Respecto de cambiar la estrategia, la respuesta es negativa. Eso no sucedió y, de haber sucedido, era algo que no hablaría bien de los jugadores. En realidad no sucedió y la observación del partido con España indica que jugamos con mis ideas, que siempre fueron las mismas", aseguró.
El entrenador sí reconoció que hubo reuniones con los futbolistas, pero aclaró que esos encuentros apuntaron a cuestiones de convivencia y metodología de trabajo, no a la estrategia futbolística. Según explicó, los jugadores le pidieron dos cosas concretas: dejar de entrenar separados en dos grupos y reducir la cantidad de charlas técnicas.
"Los jugadores me plantearon la idea de que no entrenaran separados. Ellos saben por qué prefiero entrenar en dos grupos, en algún momento esa idea fue muy valorada y elogiada por ellos mismos, pero cuando me plantearon el deseo de entrenar todos juntos, es absurdo que insista con una postura que ellos no comparten", señaló Bielsa, explicando que su decisión original buscaba reducir los tiempos de trabajo bajo temperaturas superiores a los 30 grados y observar mejor a cada futbolista.
Sobre las charlas, también aceptó que modificó su rutina habitual. "Hubo un pedido vinculado a la reducción de las charlas. Tengo forma de explicar por qué siempre opté por hacer determinada cantidad de charlas, y ellos entendían que preferían que ese tiempo se redujera y acepté. El destinatario de un mensaje tiene el derecho de decir lo que le sirve y lo que no", dijo el rosarino, intentando separar esas concesiones metodológicas de una supuesta pérdida de autoridad.
Bielsa también respondió a las versiones sobre una fractura con el grupo. El técnico sostuvo que nunca utilizó intermediarios ni dirigentes para comunicarse con los futbolistas y que toda su relación con el plantel fue directa. "En tres años no hablé con ningún periodista, salvo en conferencia de prensa, y tampoco recurrí a ningún dirigente para que intermediara o para que trasladara necesidades mías a los jugadores. Solo hablé con el plantel", afirmó.
En esa misma línea, defendió el compromiso de sus dirigidos y rechazó que la eliminación se explicara por una falta de adhesión a su idea. "Se vio exactamente lo contrario, no que estábamos desunidos, sino que estábamos lo suficientemente unidos para correr el 20% más que Arabia, el 30% más que Cabo Verde y el 25% más que España, porque la adhesión de los jugadores se expresa prodigándose", argumentó, utilizando estadísticas físicas para respaldar su postura.
Otro de los momentos fuertes de la conferencia fue su explicación sobre Federico Valverde, sustituido ante España y protagonista de múltiples versiones en los días posteriores. Bielsa negó haberlo expuesto y aseguró que jamás tuvo un problema con el volante del Real Madrid. "Ustedes me dicen que si saco un jugador al minuto 60 lo expongo, y es algo que no se sostiene. Los entrenadores sacan y ponen jugadores porque es parte de su función. De ninguna manera considero que lo expuse", respondió.
Luego profundizó en su vínculo con el capitán uruguayo. "Nunca tuve un problema con Valverde y creo que nunca hice más concesiones con otro jugador como las hice con él, porque lo merece", sostuvo. Bielsa recordó que durante el proceso le pidió jugar en distintas posiciones, incluso como lateral o extremo, y que la respuesta del futbolista siempre fue de "absoluta generosidad". "En el puesto que necesite", contó que le respondió Valverde.
El técnico también reveló detalles de la situación de Fernando Muslera, quien había tenido fiebre antes del partido con España. Bielsa explicó que el arquero presentó 38.1 grados el día previo, pero que al momento del encuentro ya no tenía fiebre ni síntomas que limitaran su rendimiento. Lo más llamativo, sin embargo, fue lo ocurrido en el entretiempo.
"Nunca me pasó que un jugador pidiera ser sustituido y el motivo por el cual comunicara ese deseo fuera el efecto en su ánimo de los errores cometidos", contó Bielsa. Según relató, Muslera le dijo que estaba golpeado por su error y que prefería dejar de jugar porque las posibilidades del equipo seguían intactas. "Me pareció una grandeza y una generosidad impropia en el mundo del fútbol actual", agregó.
Pese al fracaso, Bielsa defendió parte del rendimiento de Uruguay. Aseguró que, desde el análisis del juego, la Celeste pudo haber terminado la fase de grupos con siete puntos. "Si hablamos de merecimiento, yo puedo explicar perfectamente por qué deberíamos haber terminado el grupo con siete puntos. No hay un análisis serio, pensado, que no nos sitúe ganando a Arabia, ganando a Cabo Verde y empatando con España", afirmó.
Esa defensa no anuló su mea culpa, pero sí dejó clara una idea: Bielsa entiende que el resultado fue inadmisible, aunque no comparte que el equipo haya estado roto, entregado o desconectado de su propuesta. Para el entrenador, la eliminación se explica por la falta de eficacia para transformar la producción en puntos, no por una rebelión del plantel ni por un abandono de su modelo.
Antes del cierre, el argentino agradeció el respaldo recibido durante su ciclo y descartó cualquier reproche hacia la Asociación Uruguaya de Fútbol. "La estructura que puso la AUF para mi tarea fue impecable y la relación con el público la sentí cercana y de apoyo previo al Mundial. No tengo ninguna situación por la que pueda reclamar en cuanto a no haber contado con lo necesario", expresó.
Así, Bielsa cerró una conferencia de una hora y media que funcionó como balance final de su Mundial con Uruguay: asumió el fracaso, negó que los jugadores le hayan impuesto cómo jugar ante España, reconoció que aceptó cambios pedidos por el plantel, defendió a Valverde, elogió el gesto de Muslera y trató de explicar, con datos y convicción, por qué una selección que llegó con expectativas terminó golpeada mucho antes de lo esperado.