El atleta ucraniano Vladyslav Heraskevych fue descalificado de la prueba de skeleton de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 por persistir en utilizar un casco diseñado para rendir homenaje a más de 20 deportistas y ciudadanos ucranianos muertos en el contexto de la invasión rusa. El Comité Olímpico Internacional (COI) consideró que ese casco violaba las normas que prohíben manifestaciones políticas o expresiones no autorizadas en el campo de competición.
A pesar de haber entrenado con el casco y de mostrarse firme en querer competir con él —rechazando la alternativa de portar un brazalete negro como símbolo de luto ofrecida por el COI—, Heraskevych no pudo tomar la salida en su prueba programada para el 12 de febrero. El COI argumentó que mantener la neutralidad durante las competiciones es esencial para proteger la integridad de las pruebas deportivas.
La presidenta del COI, Kirsty Coventry, intentó personalmente alcanzar un acuerdo con Heraskevych antes de la carrera, pero no logró cambiar su postura, según reportes. Aunque el comité revirtió una decisión inicial de retirarle la acreditación olímpica, su exclusión de la prueba ya era irreversible.
La descalificación generó reacciones tanto de apoyo como de crítica desde Ucrania. El Comité Olímpico Nacional de Ucrania y líderes políticos denunciaron la decisión como injusta, subrayando que el casco era un homenaje a vidas perdidas más que una declaración política. Las repercusiones han suscitado un debate mayor sobre los límites de la expresión personal de los atletas frente a las normas de neutralidad olímpica.