El Bosque de La Plata vivió una tarde que quedará marcada por la violencia. Durante el partido entre Gimnasia y Vélez, un martillo fue lanzado desde la tribuna local e impactó al árbitro Yael Falcón Pérez, provocando una interrupción inmediata y un fuerte operativo de seguridad dentro del campo de juego.
La jornada ya venía tensa: antes del insólito ataque, la asistente Mariana De Almeida había resultado herida por pirotecnia caída desde el sector local. Sin embargo, el clima estalló tras el 1-0 del Lobo, cuando el objeto contundente ingresó al terreno e hirió al juez principal, que por fortuna no presentó lesiones de gravedad.
Tras varios minutos de evaluación con efectivos policiales y autoridades del encuentro, el partido se reanudó y finalmente terminó 2-0 a favor de Gimnasia. Pero el resultado quedó en segundo plano: la AFA y los organismos de seguridad ya investigan el hecho y se prevén sanciones severas para el club.
El fútbol argentino vuelve así a quedar expuesto ante imágenes que recorren el continente y que reabren un debate urgente: cómo frenar la violencia que sigue convirtiendo a los estadios en escenarios de riesgo, incluso para los propios protagonistas del juego.