La FIFA lo había prohibido expresamente antes que Argentina e Inglaterra entraran a la cancha del Mercedes Benz Arena de Atlanta para jugar la semifinales: no se podían exhibir ni mostrar elementos que tuvieran contenido político. Pero una vez terminado el duelo con triunfo argentino, cayó al campo un paño blanco con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas" pintado en aerosol que fue recogido por los jugadores y transformado en el centro de la celebración por el paso a la final.
Esta "bandera" escondía una historia tan simple como simbólica. Según una versión que se volvió viral en redes sociales, el histórico mensaje “Las Malvinas son argentinas” fue pintado sobre una sábana de hotel y terminó en manos de los jugadores luego de ser arrojado desde una de las tribunas. Una tela improvisada que se convirtió en el reclamo de toda una patria.
Mientras el plantel celebraba la clasificación a la final frente a España, Giovani Lo Celso desplegó la bandera sobre el césped acompañado por varios de sus compañeros. La duda sobre cómo había llegado ese paño al campo quedó parcialmente despejada cuando Gonzalo Montiel reveló: “Justo cayó una ahí y los chicos la agarraron”. Más tarde, el periodista Nelson Castro confirmó que había sido lanzada desde la tribuna, mientras que una usuaria de X aseguró que había sido confeccionada con una sábana de hotel por un familiar.
El gesto tuvo un significado especial por el rival. Argentina e Inglaterra protagonizan una de las rivalidades más fuertes del fútbol, marcada también por la Guerra de Malvinas de 1982. Después del encuentro, Leandro Paredes resumió el sentimiento del plantel con una frase contundente: “Y siempre serán argentinas”. Lautaro Martínez reconoció que no fue “un partido más”, mientras que Lisandro Martínez aseguró que imaginó “a un veterano de Malvinas viendo eso y llorando”.
El problema es que hay un antecedente sobre un acto similar: La UEFA sancionó a los jugadores españoles Álvaro Morata y Rodrigo Hernández (Rodri) con un partido de suspensión y una multa económica. El castigo fue impuesto en agosto de 2024 debido a que entonaron el cántico "Gibraltar español" durante las celebraciones públicas de la Eurocopa.
El Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA consideró que los futbolistas violaron los principios básicos de conducta decente, utilizaron un evento deportivo para manifestaciones de carácter no deportivo y desacreditaron el fútbol. Como consecuencia, ambos jugadores cumplieron el partido de sanción en el primer encuentro oficial de la Liga de Naciones de la UEFA tras el torneo.
La salvación para Argentina es que Rodri y Morata fueron sancionados por la UEFA y el Mundial está bajo el alero de la FIFA... e Infantino.