Claramente molestos por las pifias de la mayoría del público los trasandinos se colaron en la gran final en un partido apretado y de pierna fuerte en el que derrotaron a Colombia. Silvetti anotó el único gol del partido.

Dicen que los equipos campeones tienen que tener jugadores claves, que aparezcan en los momentos de mayor tensión. Y eso ocurrió hoy en el Nacional, porque justo cuando parecía que Argentina se complicaba la vida, la jerarquía individual vino al rescate. La albiceleste derrotó por 1-0 a Colombia y se volvió a instalar en una final planetaria sub 20, en la búsqueda de su séptimo título de la categoría.
Pero lejos a otras presentaciones la de hoy estuvo marcada por la intensidad y pierna fuerte. Colombia se mostró como un rival durísimo con un equipo que mezcla a la perfección el tradicional buen pie de los cafeteros con una potencia física envidiable. Fue una lucha constante con llegadas de gol en ambos arcos. La salida por lesión de Joel Canchimbo a los 37' hizo que la tricolor mermara un poco el daño que estaba generando por fuera.
La segunda mitad arrancó con un dominio claro de los colombianos. En dos oportunidades hicieron que el arquero argentino Santino Barbi se luciera y demostrara que el plantel de Diego Placente tiene nombres fuertes en todas las líneas. Dos manotazos extraordinarios que fueron salvavidas. Y quizás en su peor momento surgió otra figura: Gianluca Prestianni se inventó una jugada fenomenal para encontrar sólo al ariete Mateo Silvetti. Definición exquisita del hombre del Inter Miami para el 1-0 definitivo.
Colombia intentó, pero cayó en el juego de las provocaciones. Argentina celebró el gol apuntando a un público claramente volcado a favor de su rival, por eso el desahogo fue total. Los trasandinos vuelven a una final de la cacategoría 18 años después, tras levantar su sexto título en Canadá 2007. Un equipo con jugadores de un nivel muy por sobre la media y que hoy, junto con los colombianos, nos recordaron lo lejos que estamos de las primeras planas.