Sevilla oficializó la salida de Matías Almeyda después de una nueva jornada negra en LaLiga, marcada por la derrota 2-0 ante Valencia, un rival directo que además le sacó cuatro puntos de ventaja en la tabla. El golpe no es menor para Alexis Sánchez y Gabriel Suazo, que se quedan sin entrenador en el peor momento del equipo, justo cuando la lucha por la permanencia empieza a apretar de verdad.
Los números explican por qué la dirigencia decidió cortar el proceso. Sevilla aparece en el 15° lugar con 31 puntos tras 29 partidos, con una campaña de 8 triunfos, 7 empates y 14 derrotas. Ha marcado 37 goles, pero ha recibido 49, con una diferencia de -12 que retrata con crudeza su fragilidad. El dato más delicado es otro: comparte puntaje con Alavés, que está 16°, y solo tiene tres unidades más que Elche, el 17°, que hoy abre la zona roja con 29.
La caída frente a Valencia agravó todavía más el panorama. No solo perdió 2-0 en casa, sino que dejó escapar un duelo directo ante un rival que ahora suma 35 puntos y toma aire en la tabla. Mientras el Sevilla se hunde en la tensión, Valencia se aleja, y eso vuelve todavía más pesada la sensación de crisis en Nervión.
El presente inmediato también es preocupante. En sus últimos cinco partidos, Sevilla registra una secuencia de un triunfo, dos empates y dos derrotas, una racha insuficiente para un equipo que lleva semanas instalado en la cornisa. No ha logrado despegar, no encuentra regularidad y convive con una presión creciente, tanto por resultados como por funcionamiento.
En ese escenario quedan atrapados Alexis Sánchez y Gabriel Suazo. Ambos forman parte de un plantel que no logró sostener una línea competitiva y que ahora deberá afrontar la parte más delicada del campeonato con un nuevo mando en la banca. Más que un simple cambio de técnico, la salida de Almeyda confirma que Sevilla ya entró de lleno en una pelea por no descender.