Foto: Archivo LaHoradeKingKong.cl
Este año Unión Española solo acumula tres esforzados puntos ante San Luis y una victoria ante Recoleta por Copa Chile, muy poco para un equipo que apuntaba ser el protagonista del torneo. Pero el tema fundamental del cuadro de Santa Laura va más allá de eventuales resultados. La administración y manejo del club siguen provocando un daño lineal al interior de los hispanos.
Gonzalo Villagra es uno de los referentes que quedan en la Unión de los últimos años y al igual que ocurrió con José Luis Sierra, está pagando con su imagen la pésima gestión realizada por la directiva y la S.A de los hispanos. El exjefe de cadetes de los Rojos aceptó el desafío y a poco andar, tuvo que lidiar con una serie de anormalidades como los casos Vecchio y Piñeiro, la llegada de refuerzos que a la postre parecen innecesarios (Julio Fierro) o la caída de jugadores que parecían amarrados como Hans Salinas, que ayer se lució en la defensa Carabelera.
Villagra en su afán de “servir” al club, además puso al frente su trayectoria ante un equipo que fue recopilando jugadores hasta último minuto, donde llegó lo que pudo y no lo que realmente él quiso, con un Sabino Aguad que además parece tener los días contados en la gerencia.
Pero más allá de eso, Villagra no ha podido dar con el equipo o su idea de juego. A tres fechas del torneo nacional y dos participaciones en Copa Chile, Unión lejos de ser un candidato a subir parece cada semana estar bajando un escalón más rumbo al descenso de otra categoría.
Unión Española es un equipo inconsistente, sin forma, no trasciende ni marca diferencia en su propia casa, reducto que antes era inexpugnable ahora ve transitar y pasar equipos que hacen de la Catedral su lugar de celebración, no tiene liderazgos y los que tuvo se perdieron dentro de la mediocridad expresada desde el año pasado. Ayer la hinchada de Unión vio caer un nuevo referente del club y bajo la encandilante luz de Santa Laura coreó su cabeza a viva voz.