En el sur de Buenos Aires se acabó el sueño copero de la Universidad de Chile. Una tarde noche que estuvo lejos de ser brillante para el equipo de Gustavo Alvarez, que fue claramente inferior a su rival durante largo tramo del compromiso. Pero es imposible sacar de la ecuación el gol de los locales luego de una mano de Toto Salvio, no considera ni por Alexis Herrera, ni tampoco por el var. Fin a la ilusión y hola a la realidad de un cuadro con pocas variantes.
El primer tiempo fue lo inverso a lo mostrado en el Estadio Nacional. La U, muy temerosa, se replegó para intentar hacer el partido lo más largo posible. Fabián Hormazábal se estacionó muy cerca de los centrales y dejó aislados a Nicolás Guerra y Lucas Di Yorio. Igualmente a los 10’ los nacionales quedaron mal parados para sufrir de contra la buena anotación de Marcelino Moreno. El Var llamó y el gol se anuló, en la primera polémica de la noche.
Para los azules era imposible aguantar la pelota para generar chances de acercarse al arco granate. Guerra nuevamente fue neutralizado, sin participar, perdiendo todos los mano a mano con Cali Izquierdoz y Canale. Pero Álvarez insistió con su presencia a pesar de lo poco que aportó en la primera mitad.
La segunda parte arrancó nuevamente con Lanús asfixiando. Marcelino Moreno y Ramiro Carrera empezaron a ser más protagonistas y, a pesar de no pasar por encima de su rival. En el peor momento de los universitarios Zaldivia cazó un rechazo que encontró a Di Yorio y luego de una buena apertura del 9, Hormazábal habilitó a Felipe Salomoni que empujó a la red. 1-0 y festejos que se interrumpieron por el offside, bien cobrado, del ex Everton.
Pero faltaba más. Solo minutos después un pase de Charles Aránguiz impactó en la mano de Toto Salvio, pero Alexis Herrera dijo “siga siga”. Moreno obligó a Zaldivia a ir a la banda y el central mostró su peor cara: lento en la marca se lo llevaron fácilmente para que el "10" local habilite a Rodrigo Castillo. El tercero de la serie y marcar diferencias tras una clara infracción omitida por el VAR.
Tras el gol se desnudaron todas las verdades de un equipo que tiene pocos nombres desequilibrantes. Sin variantes ofensivas los de Álvarez nunca estuvieron cerca de hacer daño a un equipo demasiado bien resguardado en el fondo. Ni Guerra, ni Leandro Fernández, tampoco Maxi Guerrero o Altamirano. Sin peso ofensivo es imposible soñar con una final continental. La U terminó chocando contra su realidad en el segundo semestre: un cuadro sin muchas variantes que puso fin al sueño de la Sudamericano.