La ilusión terminó de la peor manera. Ecuador llegaba a los dieciseisavos de final impulsado por una clasificación épica, coronada con el histórico triunfo sobre Alemania que le permitió meterse entre los mejores 32 equipos del Mundial 2026. Sin embargo, cuando tuvo la posibilidad de escribir la página más importante de su historia en las Copas del Mundo, el equipo de Sebastián Beccacece simplemente desapareció. México fue ampliamente superior, ganó por 2-0 en el Estadio Azteca y dejó a la "Tri" nuevamente con las manos vacías en un duelo de eliminación directa.
El conjunto ecuatoriano nunca encontró el partido. Desde el inicio fue incapaz de sostener la intensidad que había exhibido durante la fase de grupos y rápidamente comenzó a sufrir con la velocidad y la movilidad de los atacantes mexicanos. Mientras el "Tri" imponía el ritmo del encuentro, Ecuador apenas lograba cruzar la mitad de la cancha con peligro y dependía de acciones aisladas para acercarse al arco rival. La diferencia futbolística quedó reflejada en el marcador con los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez antes de la media hora de juego, un golpe del que jamás consiguió recuperarse.
El contraste con el equipo que había eliminado a Alemania fue absoluto. Aquella selección agresiva, intensa y valiente dio paso a un conjunto excesivamente cauteloso, sin profundidad y con escasa capacidad para reaccionar cuando el partido comenzó a escaparse. La euforia que había acompañado a Beccacece tras conseguir la clasificación se transformó en frustración al ver cómo su equipo fue perdiendo confianza con el paso de los minutos, incapaz de competir en un escenario que terminó por consumirlo.
La oportunidad era histórica. Desde su debut mundialista en Corea-Japón 2002, Ecuador nunca había conseguido ganar un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo. Después de quedar eliminado en fase de grupos en 2002, 2006, 2014 y 2022 —además de no clasificarse en 2010 y 2018—, esta generación tenía la posibilidad de romper una barrera que acompañaba al fútbol ecuatoriano desde hace casi un cuarto de siglo. En cambio, la historia volvió a repetirse y el sueño terminó antes de tiempo.
Tampoco respondieron los futbolistas llamados a sostener al equipo. La defensa, que llegaba como uno de los grandes argumentos de Ecuador, sufrió durante toda la noche. Joel Ordóñez, Willian Pacho y Piero Hincapié nunca lograron controlar los movimientos de Quiñones y Jiménez, mientras que el propio Hincapié cerró una jornada para el olvido al ser expulsado en los minutos finales, tras un intercambio con Santiago Giménez que terminó con el defensor del Arsenal viendo la tarjeta roja.
El pitazo final confirmó una eliminación dolorosa, no solo por el resultado, sino también por la forma. Ecuador llegó a esta instancia convencido de que podía seguir sorprendiendo después de derribar a una potencia como Alemania, pero en el momento de dar el siguiente paso quedó completamente superado. La "Tri" se despidió del Mundial sin mostrar el fútbol que la había llevado hasta aquí y dejando la sensación de que el peso de una cita histórica volvió a ser demasiado grande para una selección que aún sigue buscando dar el salto definitivo en el escenario mundial.