Colo Colo dio un avance decisivo en su proyecto de modernización del estadio Monumental. La dirigencia resolvió encargar a la firma estadounidense Playfly Sports la misión de encontrar el naming right del recinto, un movimiento estratégico que apunta a captar una parte relevante de los cerca de 120 millones de dólares que se necesitan para ejecutar la obra. La elección de un actor con experiencia en acuerdos comerciales en el deporte profesional marca el inicio de la etapa más sensible del plan: asegurar el financiamiento.
La remodelación contempla una intervención profunda del estadio ubicado en Macul, con una capacidad proyectada cercana a los 60 mil espectadores y mejoras estructurales en accesos, servicios y seguridad. No se trata de construir un recinto desde cero, sino de transformar el actual coliseo en una infraestructura acorde a las exigencias del fútbol moderno, tanto en lo deportivo como en la experiencia del público.
En ese contexto, el naming right aparece como una herramienta central dentro del modelo de negocios que impulsa Blanco y Negro. La lógica es replicar esquemas ya utilizados en otros mercados, donde el estadio deja de ser únicamente un espacio deportivo y pasa a convertirse en un activo comercial capaz de generar ingresos permanentes.
Ahí es donde surge con fuerza el espejo de River Plate. El club trasandino llevó adelante una de las remodelaciones más ambiciosas de Sudamérica, con una inversión superior a los 140 millones de dólares para convertir su recinto en el actual “Más Monumental”, el estadio con mayor capacidad del continente. Parte de ese financiamiento provino precisamente de la venta del nombre del estadio, además de la explotación de palcos, abonos y otras líneas comerciales.
El modelo argentino no solo elevó el estándar de infraestructura, sino que también consolidó al estadio como un motor económico para el club. Ese es el camino que hoy comienza a trazar Colo Colo, que enfrenta el desafío de adaptar esa fórmula a la realidad del mercado chileno. Porque más allá de la cifra, el proyecto del nuevo Monumental implica un cambio de paradigma: pasar de un recinto tradicional a una plataforma de desarrollo sostenido en el tiempo.