Universidad de Chile volverá a medirse con Universidad Católica en el clásico universitario y, más allá de la histórica rivalidad, el duelo tiene un peso simbólico especial para los azules: ya se cumplen diez años sin ganar en San Carlos de Apoquindo. El reducto cruzado se transformó en un verdadero obstáculo para la U, que arrastra una racha negativa difícil de explicar.
El último triunfo azul en la precordillera se remonta al 5 de abril de 2015, cuando el equipo dirigido entonces por Martín Lasarte se impuso por 4-2, con un recordado triplete de Gustavo Canales y un tanto de Mathías Corujo. Desde aquella jornada, la U nunca más volvió a festejar en la cancha de la Católica, acumulando derrotas dolorosas y algunos empates que solo sirvieron para mantener abierta la herida.
En 2016, los azules cayeron 2-1 con goles de José Pedro Fuenzalida y Jaime Carreño, pese al descuento de Felipe Mora. Un año más tarde, el propio Mora abrió la cuenta, pero la UC dio vuelta el marcador para imponerse 3-1 con un doblete de Roberto Gutiérrez. El 2018 quedó marcado por un empate 1-1, recordado por el golazo de Diego Buonanotte y la chilena de Mauricio Pinilla. Sin embargo, en 2019 se produjo una de las derrotas más amargas: un 4-0 categórico con anotaciones de Fuenzalida, Puch, Riascos y Aued.
La mala racha continuó en los últimos años. En 2021, la Católica ganó 1-0 con gol de Fernando Zampedri, y en abril de 2022 volvió a imponerse 2-1 en la precordillera. El peso de la localía, la presión ambiental y la inestabilidad deportiva de la U en la última década han alimentado una estadística que se convirtió en un verdadero fantasma: diez años sin celebrar en la casa de su clásico rival.
Sin embargo, el presente ofrece un matiz que renueva las expectativas azules. Los dos últimos partidos en los que la UC recibió a la U en condición de local no se disputaron en San Carlos, sino en Santa Laura, y en ambos la U se quedó con la victoria. Un antecedente que ilusiona a los hinchas, quienes esperan que esta vez, en el regreso a la precordillera, el equipo pueda derribar de una vez por todas la maldición de una década sin triunfos en el estadio cruzado.