Foto: Carlos Parra
La salida de Marcelino Núñez de la selección por "motivos personales" abre una grieta gigante en el discurso que sostenía el liderazgo Nicolás Córdova. Más allá del eufemismo de los "motivos personales" en distintos medios que tienen enviados especiales en la gira por Norteamérica de la selección deslizan una gran molestia del jugador del Ipswich Town con el entrenador luego de que no alineara un solo minuto frente a Estados Unidos, pese a ser uno de los pocos que juegan en Primera División de ligas europeas. Incluso Radio Cooperativa señala que el enfrentamiento entre Marcelino y Córdova escaló al nivel que Lucas Cepeda, muy cercano al entrenador, se habría trenzado a golpes con Núñez o algo parecido.
Lo paradójico es que en la maquinaria de propaganda que el gerente de selecciones Felipe Correa viene montando hace rato y que tiene como objetivo proyectar a Córdova hasta el Mundial 2030, a lo menos, Marcelino Núñez era uno de los estandartes. Hace pocos días el volante del Ipswich Town elogiaba el trabajo del seleccionador chileno elevándolo a un "nivel europeo" y resaltaba lo buenos que eran los entrenamientos. Estas declaraciones fueron muy difundidas e infladas para resaltar la calidad con que se trabajaba en Juan Pinto Durán.
La derrota con Canadá y, sobre todo, la caída con un equipo de debutantes y suplentes de Estados Unidos complicaron rápidamente ese eslogan del "buen trabajo" y el "nivel europeo". Pero hubo otro hecho que fue fatal para el actual entrenador de la selección chilena y que terminó por darle vuelta la tortilla: sus declaraciones post partido en Saint Louis donde criticó el nivel de los jugadores chilenos actuales. Lo primero fue "en Chile no le alcanza" resaltando que debe usar demasiados elementos del campeonato local y eso es una desventaja muy clara. Por eso advirtió que "es indispensable que el fútbol chileno vuelva a exportar jugadores" y ejemplificó con Lucas Hernández que en Chile marca diferencia en velocidad, pero a nivel internacional no. "Si pretendemos que Chile juegue igual que como jugaba 10 años atrás, ninguno de nosotros entiende de fútbol" concluyó resignado.
Bajarle el precio al campeonato chileno y a los jugadores chilenos fue un balazo en los pies para Córdova. No sólo lo enfrenta con su propio camarín, al fin y al cabo está criticando a quienes dirige, sino que se echó en encima a quienes eran sus grandes aliados: los ex futbolistas que comentan en medios de comunicación. En TNT, hasta la semana pasada grandes defensores del "proceso Córdova", se lanzaron al cuello del entrenador en coro Claudio Borghi, Juvenal Olmos, Johnny Herrera, Marcelo Ramírez, Marcelo Vega y hasta Jean Beausejour, en general muy alineado con Córdova, le recordó que en primer proceso de Bielsa se jugaba con futbolistas de la liga local sobre todo. Y se podía competir "desde lo colectivo".
A Nicolás Córdova le pueden perdonar todo menos criticar a los propios jugadores. No hay derrota que duela más que decir lo que todos sabemos pero, por los famosos códigos, no se pueden hacer. Y más profundo todavía: los dueños del fútbol chileno no van a aceptar que le baje el precio al producto. Si tu propio seleccionador te devalúa ¿Cómo vender después a Europa? Se le puso muy complicado el técnico. Felipe Correa tendrá que inventar otro "encuentro" con la prensa más convincente para salvarle el cuello.