@swanderers
¿Qué le pasó a Wanderers?... la pregunta baja de todos los cerros de Valparaíso, porque si había una instancia para ganar el torneo de la B y ascender, tras la caída de división el 2021, era este año. Hace más de un mes que los porteños no se abrazan tras el triunfo ante Iquique el día 4 de septiembre por la cuenta mínima. De ahí en adelante el equipo dirigido por Francisco Palladino cayó en un espiral de derrotas, cuatro seguidas, pero que entremedio vivió la experiencia Real Madrid.
Si bien la travesía correspondió al equipo sub 20, por ser los campeones de la Copa Libertadores, son al menos siete jugadores que comparten esta dualidad de funciones en el equipo joven y adulto. La experiencia también fue vivida por todo el cuerpo técnico wanderino que viajó a Madrid, incluido el mismo Palladino junto con Felipe Salinas entrenador titular de la división.
En Chile quedó trabajando el equipo con los adultos, los de experiencia y los que aparentemente tenían en sus hombros la responsabilidad de guíar al equipo a una meta que parecía más abordable por fútbol, ante su rival más directo como es Cobreloa en ese momento.
En España el partido lejos de ser una experiencia grata se convirtió en una frustración difícil de digerir; un arbitraje cuestionado, un equipo exasperado que comertió errores y generó expulsiones y donde la desconcentración en el objetivo creó una sensación de querer y no poder. La situación condenó a muchos jugadores jóvenes a tener un peso difícil de sobrellevar para luego volver a Chile y afrontar un nuevo desafío, tal vez mayor que el anterior y donde al parecer el grupo de futbolistas mayores del plantel, no supo o no pudo contrarrestar, ni apoyar, ante esa ausencia de fútbol que Wanderers careció en el mes siguiente del partido ante el equipo Merengue.
Los Caturros perdieron su cohesión, su dinámica, bajó el nivel de sus jugadores más desequilibrantes, pero sobre todo perdió la confianza, que hasta la mitad de la segunda rueda del torneo parecía que lo encumbraba a la meta final. Ahora con una frustración más a cuesta las proyecciones son diferentes, pero que podrían reservar más sinsabores si hay no una respuesta positiva del grupo.