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Tal vez sintió que no logró evangelizar como esperaba con la charlita del 16 de septiembre en Juan Pinto Durán. La misma que debió hacer en agosto de 2023, cuando recién llegaba, y no tres años más tarde cuando el "proceso" anda sin timón hace rato y nadie entiende muy bien cuál es el objetivo de la selección chilena. A lo mejor Nicolás Córdova, y atrás de él Felipe Correa, esperaba una explosión unánime de optimismo y entusiasmo por la usina de la Roja. Nadie sabe. Lo concreto es que sí, por una vez, varios colegas comenzaron a declamar un discurso "pro Córdova" en sus medios. Algo lograron con esa charla "sólo para algunos".
Por lo mismo no se entiende que el mismo Nicolás Córdova ¿O fue Correa? filtró a periodistas cercanos "que se quería ir de la adulta y volver a la Sub 20" justo antes de viajar a Norteamérica para jugar la triple fecha FIFA. Todo lo contrario a lo que ocurrió hace un año que, con el Mundial Sub 20 a la puerta, hizo todo lo posible por apurar el trámite con los juveniles, jugando un Mundial espantoso, y meterse a la adulta que se había quedado sin entrenador.
Incomprensible
¿Qué pretende Córdova? ¿Quedarse con las selecciones cadetes hasta el 2034 como insinuó con la extraña y sospechosa lista de jugadores que llegarían al Mundial de Arabia Saudita? Tal vez sabe que la selección adulta es un riesgo permanente y no tiene mucho material para meter resultados que afirmen su tambaleante proceso, a pesar de un medio acrítico y amigable a la hora de evaluar plagado de ex jugadores de su generación, muchos de ellos con los cuales comparte representante. Tal vez en los cadetes, donde los cabros son más dóciles y firman donde les dicen sin preguntar demasiado, es el lugar ideal para seguir en "transición" hasta el infinito.
Pero esto de hablar públicamente el miércoles intentando establecer autoridad y control para luego filtrar el sábado que se quiere ir es un show innecesario. Pero como Correa se manda solo y Córdova está a la sombra del gerente de selecciones, no hay quien ponga un párele acá. Alguien que termine esta burda pantomina en Juan Pinto Durán.